Contexto de Acción
La dependencia alimentaria con respecto a la importación de alimentos es uno de los principales problemas de seguridad y soberanía alimentaria de nuestra sociedad. Lejos de no poder llenar las exigencias de la producción y el abastecimiento de alimentos para nutrir a un pueblo, la calidad nutricional o el alto aprovechamiento biológico de alimentos, es otro de los principales problemas ecológicos que la humanidad entera enfrenta. Esta apreciación, bien se afirma, por cuanto la producción de alimentos actual, sujeta al modelo de monocultivos dependiente del uso de los agrotóxicos, además de crear condiciones irreversibles de afectación de los suelos, cursos de aguas y pérdida de biodiversidad, nos ha generado severos problemas de salud pública a cualquier población etaria. Producir y consumir alimentos desvitalizados y contaminados se valora como un problema de orden ético, que no debemos seguir aupándolo, máxime si esta producción extractiva de recursos naturales, también ayuda afianzar las relaciones comerciales fundadas en la acumulación de capital y de recursos.
El monocultivo, como modelo productivo industrial expoliador,
colabora directamente en la acumulación de capital, bienes y servicios, en
especial para el sector financiero. Esta relación ha logrado se valore, al
alimento no por su valor nutricional, sino por el carácter
especulativo-financiero que se le ha otorgado. Las food comodities son acciones
en papel monetario que se le otorgan a un alimento cualquiera. Todo ello, para
acumular ganancias a partir de las relaciones que las bolsas de valores
comerciales comúnmente están generando. Se cambia el valor nutricional del
alimento por el valor financiero, algo inaudito que afianza la condición ética
en los procesos de producción y transformación de los alimentos.
Es desde allí, donde las agro-industrias
transnacionales con su directriz científica y tecnológica, ejercen su presión
política para mantener el modelo de monocultivo que en muchos casos se
hace inapropiado a las particularidades
agroecológicas que encontramos en nuestras socio-bioregiones y agroecosistemas.
Los problemas anteriores también se encuentran
relacionados con otros problemas que dependiendo de sus naturalezas se puede
dar de manera simultánea o secuencial. Por ejemplo: el monocultivo es un modelo
productivo inapropiado a las condiciones agroambientales tropicales. De hecho,
además nos genera una desorganización social de la producción proporcionándonos
distintas tensiones sociales y ambientales.
Mayor deterioro de los recursos naturales mayor pobreza social. Más
afección de suelo y de recursos agua se ocasiona, mayor pobreza se localiza con
el inmediato desplazamiento de habitantes para conformar los cinturones de
miseria y pobreza en nuestras ciudades. Todas estas series de tensiones sociales y ambientales que van en
paralelo se le integran las amenazas de los eventos naturales los cuales a su
vez también agravan las condiciones sociales que allí se pueden presentar.
Estos fenómenos sociales y ambientales, que van estrechamente relacionándose,
se hacen cada vez más interdependientes, el uno con los otros y el otro con el
uno. Espacios donde emergen situaciones de exclusión hacia el sistema alimentario, de inseguridad rural y
la migración rural-urbana, situaciones que necesariamente deben ser abordadas
simultáneamente entendiendo la compleja dinámica que entre ellas se encuentran.
Entender que nuestra soberanía agroalimentaria
depende de un modelo de producción agrícola inapropiado indica que no ha
existido una independencia científica-tecnológica en su desarrollo y que
debemos tratar tal condición, como otros nodos problematizadores para
el asunto de la soberanía, el cual tiene, otras fuertes condiciones ideológicas
y políticas que coadyuvan afianzar el modelo de dominación científico implícito
en el área concurrente.


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